Hace unos días, recibí un correo electrónico de un amigo con una nota bastante interesante del periódico La Nación (Ver nota completa) la cual hablaba sobre la estrategia que utilizan algunos restaurantes de poner sus precios sin los respectivos impuestos y los derechos que tenemos como consumidores.Leer esta nota me hizo reflexionar en cuan conformistas somos los costarricenses y cuan domesticados estamos que nosotros mismos toleramos y hasta validamos que nuestros derechos sean violentados.
En algo tan simple como el salir a comer a un restaurante y elegir lo que nos vamos a comer, preferimos "evitar el ridiculo" antes de hacer valer nuestros derechos como ciudadanos y como consumidores. Preferimos quedarnos callados y pagar los impuestos aún cuando es el local comercial quien está ignorando la ley y eliminando información básica para la toma de decisiones al momento de hacer nuestra elección. Parece algo simple, pero el cambio empieza a darse a través de las pequeñas cosas.
Si deseamos ver nuestra sociedad cambiando hacia una sociedad desarrollada, debemos asumir nuestra responsabilidad y ser consumidores responsables. Si lo hacemos así, incluso ayudaremos a que los establecimientos comerciales evolucionen a una filosofía de servicio de primer mundo.
Leer artículo Periódico La Nación:

